lunes, 24 de noviembre de 2008

Prólogo de una historia de princesas poco convencionales(parte 8)

-Qué coño haces aquí, zorra? –tenía un aspecto violento, estaba cabreado y había bebido. La combinación era tremendamente peligrosa.
-Solo estaba bailando, que coño te importa a ti?-fui yo la que contesté, debido a que Laura estaba demasiado ocupada intentando soltarse.
-Y tú quien eres?- el hombre parecía enterarse de pronto de mi presencia. Soltó a Laura, que salió corriendo del bar. Yo estuve a punto de ir tras ella, pero mi infinito orgullo me decía que no podía escaparme de una discusión.
-Soy una amiga de Laura. Quien eres tú?
-Soy su novio y no entiendo por qué tiene que pasar las fiestas con otra gente.
-Laura no tiene novio. Cortó hoy por teléfono con su ex.
-Así que ya lo ha ido predicando. Puta zorra, ojalá la violen tres viejos con sida a ver si aprende a no joderle la vida al resto del mundo.
Quizá fue el alcohol quien me dio el valor, pero lo cierto es que no podía permitir que ese cerdo machista dijese eso de una persona tan especial. Me acerqué a él y le pegué una bofetada que sonó por encima de la música. La gente se dio la vuelta y se rio al ver el panorama.
-Me das pena. Deberías besar el suelo que ella pisa.
Entonces si me largué del bar a buscarla. Dediqué a esa búsqueda bastante tiempo. Cuando ya iba a rendirme y condenar a nuestra historia a ser simplemente una extraña anécdota que contar, se me ocurrió llamar a Teo para preguntarle si la había visto.
-Sara! Ya me echabas de menos la NASA?
-Jajaja. Calla Teo, solo quería saber si has visto a Laura. Dejemos las constelaciones para otro día.
-Pero vamos a ver astronauta, primero me tendrás que decir quién es Laura.
-A ver es la tía que estaba conmigo antes, a la que no le vendiste lo que te pidió.
-Tu amiga la rubia? Está en una esquina del bar. Pensé que habíais discutido, se la ve triste.
-Ahora mismo nos vemos. Me voy a pasar por el bar.
El camino no fue demasiado largo, pero mis prisas y mis tacones hicieron que me pareciese infinito.
Nada más llegar, saludé a Teo con la mano. Él puso una cara de visible decepción al ver que me iba a una esquina a hablar con Laura.
Al verla me sentí de pronto derrotada. No estaba llorando y sin embargo transmitía la más absoluta tristeza. Sus ojos, brillantes de lágrimas reprimidas, parecían más que nunca un mar verde. Me miró y fue como si no me viera, como si su mirada traspase toda materia. Estaba sentada en la mesa que quedaba más lejos de la barra. No tenía ganas de tonterías. Se acariciaba unas muñecas delgadas que se veía de un color más rojo de lo normal. Sus perfectos tirabuzones estaban descolocados y deshechos por la carrera que seguramente había mantenido. Al apartar el pelo de su cuello vi que tenía marcas moradas de dedos, marcas que no eran recientes. Eran las cenizas que dejaba una pasión al derretirse, era el cadáver de un proyecto de amor, eran las huellas del miedo.
No dije nada. No había nada que decir.
Simplemente me senté a su lado y empecé a peinar su pelo con mis dedos, a volver a colocarle la raya y el flequillo. Al principio parecía no percatarse de nada. Al cabo de unos minutos apoyó su cabeza en mi hombro. Nos dimos un abrazo que, en cierto modo, las dos estábamos necesitando. Un abrazo que era guarida, pero no jaula. Un abrazo que daba calor pero no quemaba. Un abrazo que era cercano, pero no asfixiaba.
-Gracias por todo Sara.
Yo la mecí en mis brazos como si fuera una niña asustada… como lo que ella era.
-No tienes por qué dármelas.

7 comentarios:

Lorena dijo...

Hola!hoy e leido toda la historia desde el principio y me encanta!ahora toca esperar al siguiente capitulo!seguiere leyendo cada dia
Biquiños wapa

Lorena dijo...

Hola!hoy e leido toda la historia desde el principio y me encanta!ahora toca esperar al siguiente capitulo!seguiere leyendo cada dia
Biquiños wapa

Hada del lago dijo...

¡Que valor tuvo Sara para enfrentarse a ese estúpido!

Sin duda la relación que fue creciendo entre las princesas, era especial, mucho y de esa clase de personas hay pocas y aparecen muy de vez en cuando en nuestras vidas.

Un besiño princesa!

Espero con ganas el siguiente capítulo! :P

antonella puntocom dijo...

Ai Sara, ojalá yo tubiese ese valor, para enfrentarme a tdo lo que me esta pasando..
de verdad te lo digo, la rubia clavo me puede, me caba de agragar, y me juego lo que quieras a que me acribilla a preguntas sobre él.
Razón y corazón se la juegan esta noche, ya te conteré si le he cantado las cuarenta, o he sido 'políticamente correcta'
(perdoname la ortografía que tengo sueño xdd)
un besooo!

malena dijo...

Has elegido un buen día para postear esta parte de tu relato. Hoy es el día internacional contra la violencia familiar o algo parecido =O
En serio eres así de explosiva? jaja! qué bueno!
besitos

santero Delcolmo dijo...

te siguió?
que nerrrrrrvios...
no es momento para el beso, pero cuántas ganas !
;)

isia dijo...

VIVA SARA!!!! Ese bofetón lo deberíamos de dar muchas mujeres ante las barbaridades que dicen y hacen muchos tíos.

Eran las cenizas que dejaba una pasión al derretirse, era el cadáver de un proyecto de amor, eran las huellas del miedo.

El capítulo está muy bien, como los anteriores, pero esta frase particularmente me encantó, muy buena, de verdad.

Espero la siguiente parte de la historia. Un beso