
Todos los cuentos de hadas terminan con la boda de la princesa. Me llamo Sara y mi nombre significa princesa en hebreo antiguo. Mi historia aún esta por acabar, pero ya estoy harta de esperar a ese príncipe que tarda tanto en llegar... Yo viviré mi aventura sola, pues eso simboliza no estar cerrada a un solo amor ideal. Simboliza ser libre. Aspirar a algo más que ser rescatada. Rebelde, loca, luchadora, apasionada... >>Soy una princesa destronada<<
jueves, 7 de febrero de 2008
Contesta tu a mis preguntas.

miércoles, 6 de febrero de 2008
Estar o no estar... contigo
Porque el tiempo sin ti pasa monótono y aburrido, carente de ilusiones o emociones.
Porque la vida sin ti es como una carrera sin meta, donde solo hay espacio para la fatiga.
Tengo miedo de volver a sufrir, de volver a llorar por ti como nunca he llorado por nadie, de que me vuelvas a destruír sometiéndome al olvido.
Pero también tengo miedo de no volver a sonreír y de que tu pasado siga marcando mi presente y futuro con la imagen de unos tiempos inmejorables.
Qué pesa más?
La tristeza o una vida sin alegría?
Qué es más doloroso?
Aún no sé contestar...
Demasiado vulnerable
lunes, 4 de febrero de 2008
Solo es un banco de piedra

Aquel día se quedo grabado en mi memoria para siempre.
-Sabes en que estoy pensando, cielo? Las princesas tienen que tener un trono, un lugar donde sentarse majestuoso y alto, hermoso como ellas. Tengo una sorpresa, sigueme.
Te acuerdas? Juntos recorrimos la alameda. Pasear agarrada a ti bajo las sombras de los arboles, oyendo el agua y los patos y a los niños jugando despreocupadamente era por aquel entonces un ejercicio que ventilaba mi espíritu. Cruzamos el quiosco y me lo enseñaste.
Nunca me había fijado en el y siempre había estado ahí.
Me pareció, aún sin saber nada de él, que no podrías haber encontrado un trono que hiciese más feliz a una princesa.
Era un banco de piedra, de aspecto antiguo, quizá tendría siglos. Era muy largo y su estructura semicircular parecía esgrimir una sonrisa pícara. Sus gravados denunciaban su procedencia barroca. Las hojas doradas se apoyaban en el, haciendo la función de cojines naturales y espóntaneos.
- Es precioso_susurré.
- No digas nada. Siéntate en esa esquina y apoya la cabeza en sus brazos. Tienen un mensaje y una historia que contarte.
Divertida, me senté.
Tu hiciste lo mismo en la otra esquina. Te sentía lejos.
Cerré los ojos y escuché, asombrada, un dulce susurro que venía directamente del banco.
-Toma tu trono princesa. Siempre que vuelvas, intenta escuchar de este mágico banco los te quieros de tu caballero.
Me reí. El banco tenía una acústica extraordinaria, que había sido usada por enamorados de todas las épocas.
Pero dudo que muy pocos hubiesen sabido impregnarlos de esa magia que tu le diste.
Volvimos taaantas veces!
Ese banco fue testigo de mil besos, de te quieros, de horas sin decir nada en las que tu me acariciabas el pelo y yo miraba tus ojos verdes. Los tres nos uníamos en una perfecta armonía.
El resto del mundo no tenía importancia.
Ese mágico portal para el tiempo y nuestro ritmo de vida.
Todo eso pasó.
Mírlalo, ahí está nuestro rincón, estéril, inútil, vacio.
Parece abandonado, sucio.
La piedra se ha vuelto fría.
Solo ahora comprendo que la magia no estaba en el banco, sino en quien lo llenaba.
La piedra siempre ha sido fría, inerte.
Lo miró y las lágrimas amenazan con hacerme quedar en ridículo.
Pasé en el tiempos de completa paz, pero están acabados.
Nuestro amor tiene tanta vida como el material de ese banco.
Y sin embargo, esta princesa aún a veces se vuelve a sentar en su trono y vuelve a pegar la cabeza.
Estaré loca, pero el otro día me pareció que el banco me susurraba con una voz rasgada y melodiosa las tres palabras que, entonadas de la forma correcta, componían la canción que siempre me gustó escuchar:
<
...<>...

Hoy he vuelto a soñar contigo.
Y sin emgargo, esta vez fue distinto.
A menudo, eras el protagonista de mis sueños. Tuve tantos contigo!
Alugnos eran de amor, cuando de tenía,
de tristeza, cuando te sentía distante.
De impotencia, cuando estabas triste y no podía ayudarte.
Sueños de felicidad, cuando alcanzabas tus metas.
Sueños de felicidad, sueños de poetas.
Cuando te perdí, tambien soñaba que todo era una mierda.
Pero este sueño era diferente, pues el sentimiento que evocaba también lo era.
Porque después de todo lo que vivimos juntos, despues de todo lo que te quise, después de haber deseado con toda mi alma que tus penas se fueran y tus sueños se cumpliesen para poder disfrutarlos contigo, después de haber compartido contigo mis ilusiones y mis temores un simple sueño desmonta todos los esquemas y produce en mi un sentimiento nunca antes vivido :
La confusión.
De pronto, las dudas sobre ti me asaltan.
De repente tengo... miedo de ese desconocido que tiene una parte de mi en sus labios.
Ya no tengo ganas de verte, de hablar contigo...
...aunque por mucho que trate de engañarme echo de menos esos antiguos sueños juntos.
viernes, 1 de febrero de 2008
Sobre las máscaras, disfraces... y otros engaños



