lunes, 8 de diciembre de 2008

Prólogo de una historia de princesas poco convencionales (final)

Estaba tan absorta en mí misma que no percibí que el móvil había empezado a moverse. El sonido que hacía al desplazarse sobre la mesa debido a su fuerte vibración me pareció la música más hermosa del mundo en ese momento.
Con las pocas fuerzas que me quedaban lo agarré y acepté la llamada.
Esperé a que ella hablase, pero tampoco Laura tenía claro que decir. El silencio no era dulce como otras veces. Era incómodo, como un invitado inesperado. Como las presencias que se intuyen en las películas de terror. En ese silencio estaban gritando nuestros miedos.
-Bueno- arrancó la conversación ella.- ya se me han pasado las ganas de matarte. Creo que tienes una cierta razón, y aunque no comparta tu visión tengo que reconocer que tú tienes más experiencia que yo en esto y puede que esta idealización que he tenida solo sea producto de la ilusión de las primeras veces.
-Podremos seguir viéndonos no?
-Más te vale que sí.
Las bromas sonaban, en ese contexto, brutas y sucias pero a pesar de todo necesitábamos relajarnos.
-La verdad es que la vida te da muchas sorpresas. Fíjate, tú ayer eras para mí poco más que una anécdota. Hoy eres mi ex.
Se rió secamente.
-El cambio es mayor en mi caso.
-Ah sí? Y eso por qué?
-Tú ayer eras un recuerdo dulce. Hoy eres mi princesa, la representación de todo lo que busco y no encuentro. Hoy eres mi amor platónico.
-Laura, desengáñate. Casi no me conoces. Tengo muchísimo defectos, muchos más de los que puedas alcanzar a concebir. No me idealices.
- Eso es lo que más me llama. El desconocimiento. Sé que tienes encerradas en ti muchísimas virtudes y lo peor es que no tengo la oportunidad de buscarlas.
-Ahí te equivocas, sí la tienes. Yo no me voy a cerrar contigo. Laura, nuestro problema es que nos hemos equivocado al plantear nuestra relación. Esto nunca funcionará como romance pero puede ser el comienzo de una amistad maravillosa. Y eso, la amistad, es el único vínculo que no se agota pasado el tiempo.
Yo quería creer en lo que estaba diciendo, quería convencer a Laura de que la necesitaba, pero no la podía tener. De que las dos necesitábamos marcarnos unas distancias para no asfixiarnos mutuamente.
Las dos juramos por teléfono, que no dejaríamos que la otra volviese nunca a nuestra condición de recuerdo. Que seríamos fortaleza en nuestros respectivos miedos, que seríamos luz en la oscuridad, que nuestra llama no se apagaría nunca. Prometimos que seguiríamos visitando ese molino, nuestro recién adquirido reino, cada vez que tuviésemos oportunidad. Prometimos que…
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-Sigues ahí Sara?
Abrí los ojos.
Allí seguíamos las dos, en nuestro río, mirando a los árboles disfrazados de otoño.
-Sí.
-En que pensabas?
-En nosotras, en nuestra historia. La he estado escribiendo mentalmente. Sabes, es bastante larga e intensa. He ido repasando uno por uno cada sentimiento.
-Guárdalos para cuando tengas delante algo con que escribir.
La miré. Sí, era fascinante. En sus ojos verdes veía reflejada mi propia cara. Decidí que podría estar mi vida entera y todas las que vengan mirándome en sus pupilas.
-Laura, como te imaginas que estaremos dentro de 20 años?
-Más viejas.
-Es que si somos más jóvenes sería preocupante!
-A que te refieres?
-Como será nuestra relación cuando maduremos? Cuando tengamos una vida asentada, con responsabilidades, con estrés… crees que seguiremos teniendo tiempo para contar historias de princesas extrañas? O piensas que nuestro destino es ser siempre unas locas bohemias, incomprendidas por la inmensa mayoría de la gente. Disfrazándonos de gente normal cuando en realidad no tenemos nada que ver con ellos…
-Yo creo que el destino no está determinado aún. Nosotras somos quien lo escribimos. Y yo ya he decidido que quiero que me vida sea un cuento de hadas. Una historia de princesas. Y gastaré toda mi fuerza para que así sea.
El silencio volvió. Sus palabras se quedaron suspendidas en el aire, mezclándose con el sonido del agua del río. Agua que fue testigo de nuestra sinceridad, de nuestra complicidad… podría decirse que de nuestro amor. Un agua que siguió bajando, corriendo entre las rocas, cantando una historia de princesas, nuestra historia… Un cuento que había decidido llevar hasta el mismo mar, un relato que susurrarle a las estrellas en las noches de luna. Una fábula en el borde de lo sensato y lo insensato, en la frontera del amor y la amistad.
Aún no sabría definirla. No es mi novia, tampoco mi amiga, pero es muchísimo más que una simple compañera en este viaje que es la vida.
Pero hoy he comprendido que no necesitamos etiquetarlo todo. Los grandes sentimientos nunca tienen definición, y cuando la tienen, esta puede generar muchísima polémica.
Esta torpe lengua aún no ha creado una palabra para definir lo nuestro. Por eso, cuando alguien me pregunta quién es ella, solamente puedo nombrarla de una forma: ella es mi princesa.

Fin.
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“Quise un final feliz y me quedé en el prólogo…”
Gracias a todos los que siguieron esta historia. Espero que hayais disfrutado la mitad leyéndola de lo que yo he disfrutado creándola.
Y sobre todo, gracias a Laura, mi princesa, cuyo espíritu único y libre me incitó a escribir la historia, nuestra historia. Un relato que aún hoy seguimos creando.

Ahora toca volver al abecedario. Nos habíamos quedado en la N;)

13 comentarios:

malena dijo...

Realmente una historia preciosa! Me encantó y lo que más es que en realidad no tiene final.
besotes!

Lorena dijo...

Me encanta esta historia..podria leerla 1000 veces.Bueno,seguire leyendo cosas asi de preciosas e interesantes aqui,seguro
bss =)

santero Delcolmo dijo...

que el final sea muy MUY felíz

campanas !!!

Hada del lago dijo...

Pero hoy he comprendido que no necesitamos etiquetarlo todo. Los grandes sentimientos nunca tienen definición

Me ha encantado esta historia de princesas, de principio a fin! Y ese sentimiento tan bonito que ha crecido entre las dos!
Precioso!

Un besiño!

♋ Mariposa dijo...

Una exquisitez leer cada uno de los pròlogos, felicitaciones, me has echo levitar, llorar, reir, intrigar
te felicito, Besos Princesita ;) muchos!

Any dijo...

He descubierto tu espacio gracias a Monotributo... Mira, algo bueno ha hecho... xD

He leído algo por encima, pero creo que mereces más atención que eso. Así que empezaré desde el principio al menos de esta historia.

Y si no te importa, ya que somos comadres y esas cosas, te añado a mis favoritos.

Biquiños.

Any dijo...

Bien, una vez leída la historia, me creo con un pelín de derecho a opinar...

Vaya.

Increíble. Me encanta tu estilo, tu frescura, el detallismo... Me encanta. Sencillamente me encanta. Sigue escribiendo. Yo seguiré leyendo.

Biquiños.

Monotributo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Adrianina dijo...

Hola princesa: Me tomé un tiempito para venir porque quería leer tranquila. De verdad una historia muy bien llevada, con un nivel de detalles que me gustaron mucho.

Adelante, y gracias por regalarnos esta bonita historia por entregas. Saludos a "Laura". Que seríamos sin nustras musas...

Besote para vos.:-)

Princesa_DeAquelViejoReinoPerdido dijo...

Sí, he sido yo.
Habrá quien se queje de la falta de libertad de expresión. Nunca en mi vida borraría un comentario que criticase constructivamente un escrito, que me aconsejase, que no tuviese demasiado tacto... Pero no se puede reclamar libertad cuando no se entrega. Como menor y como mujer tengo unos derechos y si alguien los pisa, nadie puede judgarme por defenderme.
Habrá quien diga que ya que me encantan los comentarios buenos debo tragar también los malos. Aplicad vuestras ideologías a vuestros blogs, en el mío yo hago lo que quiero.
Es la última vez que explico esto pero no la última vez que lo haré si se repite el episodio. Lo siendo si alguien no puede verlo pero no quiero darle una importancia que no merece escribiendo este texto en una entrada.
Gracias a todos los demás por vuestras respuestas;)

malena dijo...

Hoy estoy apurada y molesta... Te leo mañana. Ahora una pregunta: El comentario que borraste era de monotributo? Te lo pregunto porque el idiota es de por acá y yo ya le dije que se deje de joder con vos y prometió hacerlo... y da la putísima casualidad de que hoy me recontra enojé con él... Digamos que está en el día adecuado como para que lo cague a alaridos. Excuse my english princess pero estoy algo alteradilla.. je!
besitos!

Anónimo dijo...

Si, ha sido tu ego, la de la víctima que va buscando en el blog lo que nunca le dicen fuera, la que se cree que sabe escribir contando su diario, la que se enoja si no le doran la píldora en sus escritos, perdona no tienes ni idea de escribir maja.

Princesa_DeAquelViejoReinoPerdido dijo...

Para la información del anónimo: El comentario que borré no era una crítica a mi manera de escribir sino una vulgaridad oscena totalmente fuera de lugar. No pretendo que a todo el mundo le guste como escribo pero créeme, en el mundo real me sobra gente que alabe mi estilo ;) El propio ordenador en el que te escribo esto es el premio a un relato mío.