martes, 16 de noviembre de 2010

agujeros negros

Y pasó el tiempo.
Mucho tiempo.
El tiempo suficiente para que un amor nazca, crezca y muera.
Para aprender que lo opuesto al amor no es el odio,
sino la indiferencia.
Para aprender que somos ríos en el desierto,
y que nadie nos ve entre tantas dunas.
Para aprender que la gente tiene miedo a conjugar el verbo amar.
Para aprender que somos agujeros negros
y nadie nos ve
porque simplemente no existimos.
Y para concluir al fin,
sabiendo que siempre estaré sola,
aunque me axfisien maremagnums.
Poco a poco vuelvo a arrastrarme en esta guarida silenciosa,
aunque sé que una luz me guía.
El eterno resplandor de las palabras.
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y qué si no soy (,) como el resto?

2 comentarios:

Any dijo...

¿Y qué si no eres como los demás? Sinceramente es maravilloso aunque la masa no quiera darse cuenta. Sigue siendo esa princesa destronada que se niega a malgastar su vida esperando a un príncipe (ya ni azul, que han desteñido todos)...

Hubo un tiempo en que yo fui una princesa caballero cabalgando en pos de la reina de un castillo ambulante... Pero todos los sueños acaban por romperse y al mío le ha llegado la hora de resquebrajarse...

Cambia de sueños y piensa en ti, pequeño agujero negro.

Biquiños desde lejos.

Hada del lago dijo...

No sabes cuanto se te echó de menos por estes lugares... y no sabes cuanto me alegro de volver a leerte! =)

Un besiño enoooorme! ;)